
Es otra la sensación si cuando decimos percibimos con certera agudeza que nos ha alcanzado un dèjá vu, con toda la carga energética de su misterio y exclusividad. No cualquiera experimenta un dèjá vu en algún momento de su existencia. Muchos creen haberlo vivido, muchos no creen saber bien lo que es pero aún así lo aseguran y unos pocos elegidos juran que esa revelación los visita a diario. Esta "capacidad" les significa un patrón común especial que los hace miembros de un grupo. Explícitamente o no. Hay los que interpretan dèjá vus, quienes los explican, quienes enseñan a detectarlos y quienes los espantan.
Seguramente no faltará quien niegue rotundamente la atracción de nuestra especie por las creencias, la fantasía, la genialidad para explicar los
hechos a través de historias que ayudan, por diferentes medios, a vivir. Quizás ese negador pueda ser, mañana, yo. Y a todo, a todo le llega la hora del merchandising.

Ahora hay muñecas que rezan. Puede que próximamente haya moscas que publiquen.