sábado, 12 de abril de 2008

La mosca en el hormiguero I






El tiempo secreta espacios. Por los espacios se drena el tiempo. Las circunstancias son como manchas en las paredes, manchas codificadas, manchas que se pueden leer, corregir, iluminar, mal interpretar, pero nunca se pueden borrar.
El conjunto infinito de elementos que constituyen lo que somos está fuertemente marcado por esas circunstancias que significan los contextos. Están los contextos reales y los que damos a luz con la imaginación. De uno depende el otro y sin uno, ninguno existe.
Tomar conciencia de la inmensidad en la que nos alojamos, pauta ciertos márgenes para movernos con libertad en el plano de las asociaciones. Es como un juego. Identificarse con un/otro animal, con alguna especie que dignifique la vida; este concepto tan atormentado de "vida" que hemos ido heredando, ya ni sabemos desde cuándo... Todos hemos imaginado alguna vez qué animal preferiríamos ser, claro está, si tuviéramos que ser uno. Este "ejercicio", adoptado por el psicoanálisis como treta para "psicologear", no hace más que fomentar un terco afán de muestra barata de soberbia de especie, como forma de autoconvencimiento de superioridad y como engranaje ideal para el eficaz funcionamiento de un sistema social fundado en el conformismo por el consumismo capitalista.
Ya pronto tendrán noticias de argumentos fidedignos de esta trinchera...

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